Operación win-win de la Junta de Andalucía en I+D

O cómo otorgar ayudas a los grupos de investigación sin gastar un euro.

El pasado 20 de enero de 2014 se publicó en el BOJA la Resolución de 23 de diciembre de 2013, de la Secretaría General de Universidades, Investigación y Tecnología, donde se concedían los incentivos a los Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento para el funcionamiento de los Grupos de Investigación no Universitarios, convocatoria 2011. Esta convocatoria se conoce coloquialmente las Ayudas a Grupos, que en esta ocasión constaba de 835.921,91 €, de los cuales es beneficiario el CSIC de 444.892,41 €; un aire fresco de financiación pública para la I+D, que en los tiempos que corren nunca viene de más.

La Junta nos tiene acostumbrados a ingresar éstas y otras subvenciones a I+D algo más tarde de su concesión. Afortunadamente, en las últimas convocatorias el periodo de ejecución de estas subvenciones comienzan con la fecha del primer pago, lo que supone un alivio para los centros, que no tienen que adelantar un dinero que llega varios meses o años después. Según la Junta, los retrasos se deben a que las subvenciones que concede no se justifican. Extraña explicación, ya que de no justificarse, se deben reintegrar a la Junta con los respectivos y odiosos intereses de demora.

Siempre hay que leer la letra pequeña en todo lo que se firma, pero cuando hay personas cuyo trabajo depende directamente de uno, hay que ser más escrupuloso y asesorarse, aunque sea para ver un punto de vista diferente. Lo primero que nos llama la atención en la Resolución de concesión de las Ayudas a Grupos 2011 son las fechas de ejecución del 1 de enero de 2011 al 31 de diciembre de 2012. ¿Cómo? ¡Se está financiando la actividad de investigación de hace más de un año! Qué raro.

Entonces, ¿cómo se justifica esto ante la Junta? Si seguimos leyendo vemos que estas ayudas hay que justificarlas antes del 31 de marzo de 2014. Desde la Delegación del CSIC en Andalucía se nos comunica a los investigadores las diferentes opciones posibles ante la situación planteada:

O bien se aportan facturas de gastos generados del periodo 1/1/2011 a 31/12/2012 que no se hayan justificado en otra ayuda.

O bien se renuncia a la ayuda. Hay que hacer hincapié en que si la Junta llega a hacer efectivo el pago, aunque renuncies, hay que devolver con intereses de demora, así que aún están a tiempo los investigadores para renunciar a esta bendita ayuda y no tener que pagar los intereses.

Pero bueno, entonces, ¿qué se negoció con la Junta cuando supimos que se nos iba a conceder provisionalmente estas ayudas con ese periodo de ejecución? Si ya nos es difícil llevar a cabo nuestra tarea de investigación con los pocos recursos de que disponemos en medio de una crisis económica a nivel mundial, además se supone que nos tienen que sobrar gastos (facturas) para situaciones inesperadas de este tipo. Pero si te sobra, acuérdate de gastarlo pronto, porque si no se considerará remanente y lo perderás. Pero es que nuestros propios representantes ante la Junta no saben cómo funcionan los centros públicos de investigación. Si hay fondos se investiga. Si no, mejor será cerrarlos para no aumentar el gasto público. Pero mientras tanto, ¿qué hacemos con la gente que trabaja en ellos?

La Junta ha jugado bien sus cartas. Teniendo en consideración la situación actual, en la que la financiación privada para la I+D es muy escasa o nula, y las reducciones a las que está sometida la financiación pública, muy pocos serán los grupos de investigación que cuenten con facturas de gastos que sean elegibles dentro del periodo de ejecución de estas ayudas. Pero la cosa no queda sólo ahí. Si tenías concedida una parte para contratar personal, ésta tendrá que ser devuelta íntegramente, ya que nadie ha podido prever la situación que plantea y no es posible proceder a la contratación una vez finalizado el plazo de ejecución (31/12/2012).

En definitiva, la Junta se pone su medalla de la I+D, resolviendo un año más éstas y otras ayudas, pero sabiendo que se le retornará gran parte de los fondos, ya que son imposibles de justificar, o en su caso fácilmente de impugnar ante una justificación de gastos. Cuando el diablo te ofrece un trato él siempre sale ganando.

Aún así, lo que más llama la atención es el comportamiento de la Delegación del CSIC en Andalucía, que recomienda a los centros aceptar dichas ayudas sin entrar a valorar la problemática que conllevan. ¿Cómo se han asesorado y qué se ha negociado con la Junta, si esta subvención supone una carga más que una ayuda? Se supone que deben ser investigadores preparados los que gobiernan el CSIC. Si no, mejor será hacer como en la empresa privada y poner a algún chupatintas, pero que sepa lo que está haciendo.

En fin, que habrá que rebuscar por las cuentas de esos años, si aparece algún gasto que sea elegible y si no se ha justificado en su momento, acordarse de por qué no se hizo cuando se tenía la posibilidad. Eso o directamente renunciar a la ayuda y encomendarse a la Virgen de la I+D para que no haya que devolver demasiados intereses moratorios.

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Nota: este texto ha sido enviado a Ciencia Con Futuro anónimamente para que sea publicado.
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