¿Qué quiere decir “democratizar” la Ciencia?

Gobernanza y transparencia en la gestión de Universidades públicas y Organismos Públicos de Investigación

De las muchas reformas que el Sistema Español de Ciencia y Tecnología necesita, la de la gobernanza puede que sea la que menos clara quede ante la ciudadanía. Los distintos programas políticos inciden en la necesidad de “democratizar” o “profesionalizar” la gobernanza de la Ciencia, pero los detalles se escapan (o se eluden a propósito) y surgen los malentendidos y los temores.

Para entender lo que está en juego hay que entender cómo se da la gobernanza de los centros investigadores en la actualidad. Por explicarlo brevemente nos referiremos a tres grandes grupos: universidades, grandes Organismos Públicos de Investigación (OPIs) estatales (CSIC, etc.) y los nuevos OPIs organizados generalmente como fundaciones (Centro Nacional de investigaciones Oncológics, CNIO, etc). Las universidades públicas españolas se organizan en función de lo determinado en la LOMLOU: los rectores son elegidos por sufragio universal ponderado por “colectivos” (Profesores en distintas castas, Estudiantes, Personal de Administración y Servicios) en un sistema similar al de la Sudáfrica del apartheid o al vigente en Líbano. Los rectores responden ante dos órganos: el Claustro (elegido igualmente por colectivos) y el Consejo Social (nombrado básicamente por las administraciones públicas, contando con representantes de patronal, sindicatos etc.).

El CSIC se rige por un sistema mucho más piramidal, es el gobierno central el que determina la identidad del presidente y de los principales órganos asesores. El presidente del CSIC no responde ante ningún órgano de representación interno, sino ante un Consejo Rector de composición básicamente política. Este sistema es parecido al que se da en los OPIs constituidos cómo fundaciones: el Patronato de la fundación tiene completa libertad para designar al equipo directivo, que sólo responde ante dichos patronos (igualmente de naturaleza más política que profesional).

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¿Cual es el resultado de ambos modelos de gobernanza? Pues bastante desolador, cómo cualquiera que esté interesado sabrá. Las universidades públicas son rehenes de cárteles corporativistas de profesores-funcionarios que aplican criterios subjetivos y personalísimos en la definición de la políticas institucionales dando lugar a una rampante endogamia en la asignación de recursos humanos y una sensación general de “taifas” a la hora de repartir los presupuestos. Las universidades se han vuelto entidades cerradas a la sociedad, poco flexibles y movidas por la inercia de su propia masa institucional. El modelo CSIC es el epítome del fracaso “tecnocrático”, con la gestión de Lora-Tamayo, la imposición piramidal de decisiones, mal explicadas y nada compartidas ha llevado a la institución al borde del colapso. Y bastante parecido es el balance de los OPIs-fundaciones, dentro de su evidente heterogeneidad, los pocos casos en los que la gestión ha mostrado una coherencia a través de la crisis parecen más la excepción que confirma la regla en un mar de breves equipos de gestión que cambian con el color del gobierno autónomo (a pesar de la supuesta independencia de las fundaciones) y algunos casos de “corralitos” en los que un grupo selecto y bien conectado controla la institución como si fuese “suya”. En estos casos es fundamental la composición del Patronato de dichas fundaciones-OPIs, generalmente copado por cargos intermedios de naturaleza política, con muy poca formación en la naturaleza de la investigación que realiza la institución que “patronean”. En muchas ocasiones se suceden los relevos en la dirección o se dan conflictos entre los gestores científicos y económicos, que actúan de forma independiente y descoordinada.

¿Qué hacer entre una “democracia” secuestrada por castas y unos “profesionales” convertidos en correas de trasmisión de órdenes sin proyecto propio? Desde Ciencia Con Futuro creemos que la clave es el fomento de la participación, la transparencia, el mérito y la honestidad. No propugnamos una democratización entendida como gobierno corporativo: tan malo es que los investigadores se autogobiernen y elijan sus catedráticos y directores como lo sería que los antidisturbios votasen a sus jefes o, como comentaba el Dr. Pedro Echenique el otro día “que el piloto de un avión lo fuese por votación de las azafatas”. Pero sí creemos que ninguna institución científica puede avanzar sin el consenso de sus investigadores, que deben estar informados y participar de las decisiones estratégicas de la dirección.

¿Y cómo seleccionar esa dirección? Pues si la designación “a dedo” y el voto “ponderado” llevan a graves disfunciones, creemos que hay que mirar a cómo se hace en otros países y en otros ámbitos. Desde hace unos años, las grandes instituciones culturales de nuestro país (Museo Reina Sofía, Teatro Real, MACBA etc.) seleccionan a sus gestores en base a un concurso internacional en los que los candidatos aportan su currículo y su proyecto estratégico para el tiempo de mandato (que queda más o menos blindado). No ha sido este el sistema tradicional de designación de esos cargos, y se ha ido consolidando en los últimos años con muchas resistencias de los políticos. La principal ventaja que tiene es que el cargo debe presentar a la sociedad, y a la comisión técnica/política que le elige, un programa plurianual de actuación: su visión para la institución a la que aspira dirigir. Existe un elevado consenso de que los directivos culturales seleccionados a través de estas “buenas prácticas” han mejorado notablemente la gestión y proyección de sus instituciones.

Un sistema parecido se emplea para seleccionar a los rectores y presidentes de institutos de investigación en varios de los países más avanzados de nuestro entorno: patronos profesionales y los distintos grupos de intereses afectados (trabajadores, estudiantes etc.) estudian las propuestas de  candidatos y sus proyectos. De esas consultas surge una propuesta de nombramiento por el órgano que en cada institución sea competente. Adaptar el código de buenas prácticas para nombramientos de la Secretaría de Estado de Cultura al Sistema Español de Ciencia y Tecnología podría suponer un importante y positivo revulsivo para nuestros centros de investigación y de educación superior.

Pero, esta apuesta por la profesionalización de la gobernanza ¿es una pérdida de la capacidad de participación de los científicos en la gestión? Rotundamente “NO”, o rotundamente “NO DEBERÍA”. Abogar por una profesionalización en la gestión no debe ser vista como una oportunidad para reducir la capacidad de los profesionales de los centros de participar de la vida de su centro, sino todo lo contrario, una oportunidad para reformar y potenciar esa participación. Organizar los concursos de una manera transparente, con la máxima participación de todos los colectivos interesados, permitiría seleccionar a los mejores candidatos con los mejores proyectos.

¿Cómo? Potenciando por un lado los Comités Científicos Internos (o los Claustros en universidades) como órganos colegiados que son informados y opinan activamente sobre las decisiones de estrategia científica de la institución (compras de equipos, reestructuración de  áreas, definición de prioridades) desde la base del proyecto de la dirección (que ya conocieron porque el CCI de un centro debe participar del proceso de selección). En estos órganos son los científicos establecidos de la institución los que llevan la voz cantante (en reconocimiento de su experiencia) pero deben estar abiertos a otros colectivos “de plantilla” igualmente experimentados (técnicos, administrativos etc.) y estar abiertos a la voz de la novedad que pueden aportar aquéllos que están iniciando su carrera. La actividad de de los órganos internos una vez elegida la dirección, debe basarse en el balance de poder y en la búsqueda de consensos: su función es complementar y ayudar, no torpedear pero tampoco debe quedar reducido a una mera comparsa.

Por otro lado se deben potenciar los Comités de Empresa (CE). ¡Es increíble la cantidad de centros que no cuentan con uno, o cuyo CE es casi inoperativo! Es una vieja historia la del desencuentro entre los científicos y la actividad sindical. En muchas universidades y OPIs los órganos académicos han usurpado funciones que le son propias al CE porque, en un sistema tan piramidal cómo el de la ciencia, muchos investigadores principales se niegan a aceptar un sistema en el que el voto de un predoctoral, un técnico de laboratorio o una secretaria cuenta tanto cómo el de un catedrático. Es papel de un CE el participar en la definición de las condiciones de trabajo (peligrosidad, acoso etc.), de la relación de puestos de trabajo y la carrera profesional (capital en evitar que una élite se haga endogámica) a través de los convenios colectivos y de la vigilancia continua. Seguir cómo hasta ahora, dónde los CE o no existen o se unifican, en el caso de las grandes agencias, para alejarlos del trabajo del día a día; dónde los órganos académicos se atribuyen potestades de definición de las relaciones laborales (sobre todo la relación de puestos de trabajo) es lo mismo que defender la ley de la selva. Y en estas materias no caben distinciones: todos los trabajadores del sector científico tienen los mismos derechos y la misma capacidad para decidir sobre sus relaciones laborales con su empresa (por muy pública que sea, sigue siendo la “empresa”).

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En una gobernanza sana, un Director seleccionado en base a un proyecto detallado con un mandato claro deberá contar con la complicidad de sus investigadores (a través del CCI/Claustro) para ir desarrollando su proyecto y con el CE para asegurar la paz social en la institución. El modelo establecido por la Unión Europea en su Estrategia de Recursos Humanos para la Investigación (HRS4R) exige el fortalecimiento de ambas formas de representación y participación.

Por último, en Ciencia Con Futuro siempre hemos defendido la necesidad de que los gestores de dinero público rindan cuentas de su gestión. En universidades y OPIs existen (o deberían existir) órganos destinados a esa labor que están claramente infrautilizados cuándo no ninguneados: los Consejos Sociales/Patronatos (CS/P, formados idealmente por especialistas representando a la sociedad o a los fundadores) y los Comités Científicos Externos (CCE, formados por investigadores de otras instituciones internacionales en el mismo área de conocimiento). Desgraciadamente, dichos órganos están copados por ex-políticos o “relaciones” de la partitocracia con muy poca formación y/o interés o incluso son renovados a discrecionalidad de la dirección política cuando se atreven a expresar opiniones contrarias a las oficiales. No son pocos los escándalos debidos a un Patronato poco profesional en el mundo de la investigación y en el de la cultura. Un nuevo modelo de gobernanza debe incluir frecuentes informes/comparecencias antes los órganos de control externo (CS/P y CCE) y ante los internos informando del grado de cumplimiento del programa, de los cambios que sean necesarios hacer, de los imprevistos encontrados. Y ante la necesidad de cambio de rumbo , las decisiones deben de ser de nuevo consensuadas: si una dirección no puede cumplir con su programa los cambios deben ser aprobados por los órganos internos y de control externos y finalmente validados por los representantes de la sociedad competentes. Y, evidentemente, toda la información debe ser organizada de forma entendible y publicada para que cualquiera (trabajadores, políticos, periodistas, curiosos etc.) pueda entender cómo se gasta el dinero público (y si se está gastando en lo que se comprometió).

En resumen, cómo lo hemos dicho otras veces, la crisis de la Ciencia española no es sólo un problema de financiación sino que afecta a toda la estructura del sistema. Una nueva forma de gobernanza, equivalente a la de las mejores instituciones internacionales no arreglará por si sola el problema pero, sin duda, puede contribuir a que no se siga deteriorando. Por “democratizar” no entendemos que los centros deban ser entidades presas del voto corporativo sus funcionarios y trabajadores, los OPIs se financian con dinero público y su gestión afecta a toda la sociedad (no sólo a sus trabajadores), pero tampoco es de recibo prescindir de la capacidad de estudio y análisis de un personal altamente formado. La combinación de directivos elegidos por concurso público internacional (en base a claros proyectos de desarrollo estratégico acotados a tiempos de mandato definidos), rendición de cuentas interna y externa (basada en indicadores concretos y verificables) y un marco laboral estable (basado en la estrategia HRS4R e implementado en colaboración con los Comités de Empresa) contribuiría decisivamente a tener un Sistema de Ciencia y Tecnología con un impacto claro en el progreso social.

Comunicado de la Marea Roja – Manifestación “La Noche de los Investigadores/as”

Se festeja en Europa la “Noche de los investigadores”, y en España el sector científico se levanta, por tercera vez, en forma de Marea Roja de la Ciencia.

Fotografías de la manifestación por la ciencia en Madrid, 27S 2013

Fotografía de la manifestación por la ciencia en Madrid, 27S 2013. Crédito: Marcos del Mazo.

En efecto, lejos de mejorar, la situación del sector científico sigue siendo lamentablemente precaria. Nos levantamos colectivamente, ya que la actividad científica es una labor necesariamente colectiva y colaborativa: los investigadores, aislados, tendrían poco que hacer. Esta celebración, por tanto, ha de incluir al personal de gestión y de apoyo técnico, a las contratas de seguridad y de limpieza, al personal en formación y contratado, sea pre- o postdoctoral, y a los estudiantes universitarios. Sin embargo, la pregunta es: ¿hay algo que celebrar?

La respuesta, por desgracia, es negativa. Las principales reivindicaciones del sector, reiteradas durante años, no se han atendido, convirtiendo en crónicos algunos de los problemas. La penuria de la época de crisis gestionada a base de recortes se mantiene: hay que recordar que desde 2009 España ha reducido la inversión en I+D+i desde el 1,45% del PIB hasta el 1,25% mientras que la media Europea ha ascendido hasta situarse en torno al 2%. Incluso las reorganizaciones o cambios sin coste que se demandaban, tampoco han llegado.

La ciencia y la investigación constituyen una oportunidad de avanzar a un futuro más justo y sostenible. Para ello, necesitamos que los sucesivos gobiernos incluyan la rueda de la ciencia en el carro de la cultura española. Esta transformación del modelo de país, que como se ha comprobado durante los últimos años, es tan necesaria, no se ha producido hasta el momento, y ni siquiera se perciben indicios de dicho cambio.

No solamente desde el punto de vista de la cultura es importante la ciencia, también desde el punto de vista del empleo. Con la actual situación de paro y precariedad, una salida justa de la crisis, generando empleo de calidad y sostenible, sólo es posible si apostamos decididamente por la ciencia y la investigación. No podemos seguir permitiendo que nuestros jóvenes se vean obligados a emigrar debido a la falta de empleo de calidad. No podemos permitirnos un país en el que sólo se trabaje en navidades y en verano.

¿Qué requerimos, una vez más, de nuestros gestores o responsables políticos? ¿Qué requerimos, ya que estamos en democracia, de nuestros conciudadanos?

  • El sector científico reclama un modelo radicado claramente y primariamente en la generación de conocimiento. Sobre esta base se ha de construir una sociedad más desarrollada y más sostenible, una ciudadanía más formada, más crítica y, por tanto, más libre.
  • Reclamamos carreras científicas claramente definidas, estables y dignas para todo el sector: personal en formación, de apoyo, administración, ayudantes, técnicos, titulados, gestores e investigadores. Esto incluye, prioritariamente, la conciliación de la vida laboral y familiar. El carácter vocacional de la ciencia no debe diferenciarnos del resto de profesiones en ese aspecto.
  • Pedimos el reconocimiento al desempeño y el esfuerzo del personal del sector científico. Admitimos la importancia de la fiscalización y evaluación de nuestro trabajo, pero a la vez pedimos que se nos reconozcan el esfuerzo y la dedicación, facilitando incentivos y promociones adecuadas. Por otro lado, reclamamos carreras científicas no dirigidas al liderazgo de grupos de investigación: es insostenible que todos los contratados postdoctorales tengan que competir por plazas de jefes de grupo como única opción para poder consolidar su puesto de trabajo.
  • Financiación pública de la investigación independiente de los devenires políticos, en la que se contemplen convocatorias competitivas regulares para la mejor planificación de la investigación. Esta financiación ha de ser suficiente, adecuada y en consonancia con los objetivos propuestos.
  • Eliminación de la cofinanciación de proyectos de investigación y de contratos de personal científico y de apoyo, que ahoga a los pequeños/medianos grupos y/o centros. Los programas de financiación deben incluir los fondos necesarios para cubrir los gastos reales.
  • Separación clara de los fondos para investigación pública y privada, así como para la investigación “civil” y la militar. Las cifras no deben maquillarse con fondos supuestamente puestos a disposición de entidades que no hacen uso de los mismos.
  • Esperamos que en futuras “celebraciones” podamos haber tachado alguno de los puntos de estas reivindicaciones básicas, lo que no ha sido el caso en los últimos años. Es necesario que nos movilicemos por hacer ver que

SIN CIENCIA NO HAY FUTURO

ciencia

PP, Ciudadanos y la I+D+i. El apuntalamiento de un fracaso anunciado

Mucho se ha escuchado, visto y leído sobre los “150 compromisos para mejorar España” y no vamos a ser los primeros ni los últimos en escribir sobre ellas para analizar parte de su contenido. Lo que sí vamos a hacer es analizar el impacto de las medidas en materia de Ciencia e I+D+i, y si estas medidas, al menos, serán capaces de “mejorar España” como asegura el mencionado título.

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Ciencia con Futuro nació al calor de la crisis económica y de las movilizaciones del 15M, para ser punta de lanza de unas reivindicaciones que se escuchaban poco en las plazas, pero que entendimos cruciales para sacar a España (y a cualquier país) del atolladero. No vamos a dedicar este post a hacer proselitismo de nuestro recorrido como defensores de un sistema de I+D+i sostenible y estable, pero si cabe recordar que los países ricos no investigan porque son ricos y les sobra el dinero, muy al contrario, son ricos porque la investigación y la ciencia siempre han sido una prioridad para ellos. No ha existido en la Historia ninguna potencia que no haya sido, al mismo tiempo, vanguardista en ciencia y tecnología. El progreso científico y el bienestar son patas de una misma mesa, y no se puede lograr lo uno sin lo otro.

Lo primero que nos sorprende (o no) del acuerdo alcanzado por PP y Ciudadanos, es que sólo 5 medidas de las 150 (3%) están directamente relacionadas con la I+D+i. No nos sorprende, porque a tenor de los programas electorales en materia de I+D+i presentados el 20N y analizados por nosotros, tanto el programa del PP como el de Ciudadanos dejaban mucho que desear. Nos sorprende, porque aseguran que son compromisos para mejorar España, y sinceramente, lo dudamos y bastante, al menos en este sentido. Dada la poca cantidad de medidas y su inconcreción, vamos a analizarlas una a una.

22. Impulsar un Pacto Nacional por la I+D+i que promueva un incremento de la inversión pública estatal para alcanzar el objetivo del 2% del PIB en el conjunto de todas las actividades de I+D+i en el año 2020, una mejora en la cultura científica del país, un incremento en la capacidad de generación de conocimiento y una mayor transferencia de los resultados de la ciencia a la sociedad. Se reformará el Estatuto de la Agencia Estatal de Investigación para que responda al modelo del European Research Council y promover con ello la estabilidad en la gestión de la I+D.

Lo primero de todo son las bajas miras de dos partidos que pretenden mejorar España y que siempre han estado de acuerdo en obedecer a Europa y aplicar a rajatabla las medidas que sugieren desde Bruselas. Pues bien, desde Bruselas se impulsó el plan Horizonte 2020 para lograr en 2020 un 3% del PIB en inversión en I+D+i de media comunitaria. En palabras de la propia comisión “si se consigue para el año 2020 invertir el 3% del PIB de la UE en I+D, en el año 2025 se habrían creado 3,7 millones de empleos.”. Por tanto, la perspectiva de un 2% para 2020 es insuficiente, muy insuficiente. Por ponernos en perspectiva: actualmente somos la cuarta economía de la Zona Euro, pero la decimoséptima en inversión en I+D+i en términos de % de PIB con un 1.24%. Dinamarca (3.06 % PIB), Suecia (3.30%), Alemania (2.85%), Austria (2.81%), República Checa (1.91%), Estonia (1.74%) son solo algunos de los muchos y vergonzantes (para nosotros, claro) ejemplos que nos quedarían por añadir, sin salir de la Unión Europea.

Respecto al resto de la medida, mejorar la cultura científica en el país, incrementar la capacidad generación del conocimiento y aumentar la transferencia de los resultados, nos parecen bonitas palabras sin concreción. Podrían ser excelentes medidas o papel mojado, por tanto, esperaremos a ver su desarrollo, si ocurre. No nos parece mal equiparar la Agencia Estatal de Investigación (AEI) con el ERC para promover la estabilidad de la gestión y la inversión en I+D+i.

23. Crear la Red Cervera de Transferencia Tecnológica*. Esta red estará formada por institutos tecnológicos para investigación aplicada con financiación mixta público-privada. Cada instituto estará ligado a una universidad u otros centros de investigación. El director del instituto será una figura investigadora destacada en el área. Además del director, los institutos estarán formados por personal investigador propio. Se financiará en un 60% con fondos públicos, un 35% con fondos privados y un 5% con becas internacionales. Los fondos privados serán la contrapartida al desarrollo de los contratos de investigación con empresas. Se aplicarán criterios estrictos de evaluación de los resultados y las retribuciones de los investigadores se ligarán a la efectividad de las innovaciones y proyectos acometidos.

Una medida necesaria, independientemente del nombre que se le dé, es favorecer la transferencia de conocimiento entre organismos públicos y privados. Pero no es ésta exactamente nuestra fórmula idónea, ya que parece estar orientada a la creación de centros mixtos que se rijan por el sistema público y privado al mismo tiempo. Nos preocupa pensar cómo podría desarrollarse eso, dadas las políticas del gobierno actual en materia laboral y el trato que ha dado al sector público. ¿Nos esperan jornadas interminables con contratos basura? ¿Criterios de productividad y efectividad, del sector privado, con fondos públicos recortados? Creemos que hay otras fórmulas más efectivas de poner el conocimiento generado en Organismos Públicos de Investigación y Universidades al servicio de la sociedad a través del sistema privado.

24. Estimular la financiación privada de la I+D+i reformando el actual sistema de deducciones fiscales para equiparar los incentivos fiscales al capital riesgo a los previstos para las empresas con beneficios en el Impuesto de Sociedades.

Un estímulo a la I+D+i privada, pero insuficiente y enfocado, fundamentalmente, a la gran empresa. La mayor parte de las empresas que invierten en I+D en España son PYMES y muchas de estas no logran obtener acceso a la financiación privada, a pesar de las supuestas oportunidades del capital-riesgo. Esta medida puede ayudar a algunas empresas a desarrollar actividades de I+D+i, pero creemos que es insuficiente para reformar el tejido productivo sin contar con el apoyo directo de la administración.

25. Mejorar la financiación pública de sectores estratégicos a través de la creación de fondos de inversión públicos de match-funding que conviertan con capital especializado (siguiendo el ejemplo del exitoso programa Yozma en Israel), mejorando los programas existentes (Fondos Invierte, ICO, CDTI, SEPIDES, etc.) y centrando los recursos en sectores de alta tecnología, especialmente en las etapas iniciales.

∙Establecer un Programa de Fomento del Capital Semilla (inspirado en el exitoso Seed Enterprise Investement Scheme británico) que favorezca el desarrollo de StartUps en España. Se recuperará la deducción previa por la remuneración mediante “stock options” para las StartUps y se ampliarán los beneficios fiscales en el IRPF para los inversores de proximidad.

∙Impulsar el crowdfunding como método de financiación alternativa para los emprendedores y las StartUps. Se reformará la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial para eliminar el límite de captación de fondos por proyecto de financiación participativa, delimitar claramente las funciones que deben ejercer obligatoriamente las plataformas de financiación participativa, y establecer un Registro Público Estatal de Inversores Acreditados, dependiente de la CNMV, que libere a las plataformas de financiación participativa de la obligación de acreditar la situación financiera y patrimonial de los inversores.

No nos parecen medidas expresamente destinadas a la I+D+i, ya que los match funds, o el Seed Enterprise Investiment Scheeme británico no se dedican a la I+D de manera prioritaria o mayoritaria. Respecto al impulso del crowdfunding, desde Ciencia Con Futuro nunca nos hemos opuesto al mismo siempre que vaya acompañado de una fuerte inversión pública y que las ayudas obtenidas por crowdfunding constituyan un apoyo y no una necesidad.

26. Promover una revisión de las políticas de compensación de los investigadores que obtienen patentes de utilidad económica en centros públicos de investigación y universidades, con la finalidad de que reciban al menos el 50% de los ingresos que dichas patentes generen, y adoptaremos medidas para incentivar que las empresas del sector privado aprueben esquemas similares.

Hay mucho que reformar del sistema de patentes, pero ésta, aunque beneficia a los investigadores, no nos parece ni mucho menos prioritaria a medio plazo, dados los problemas que tiene la I+D+i española y máxime cuando la mayoría de las patentes no acaban siendo explotadas en absoluto.

Y hasta aquí acaba el asunto. ¿Qué tenemos? Cinco medidas que, independientemente de que sean buenas o malas, son netamente insuficientes, no solucionan el problema del sistema de I+D+i español. A nuestro enteder faltan demasiados puntos sin los que nos tememos que esta pretendida “reforma” del sistema de I+D+i no surtirá ningún efecto en la realidad material de los científicos españoles.

¿Qué falta, pues? Desde nuestro punto de vista, falta casi todo, considerando la propuesta que en su día hicimos a los partidos políticos. Además de intentar asumir el compromiso europeo del 3% de PIB en 2020 (es curioso que otras sugerencias y recomendaciones de la Unión Europea se cumplan a rajatabla, pero no ésta):

– Blindaje de los presupuestos dedicados a I+D+i pública.

– Aseguramiento de una financiación mínima anual para grupos.

– Asegurar la viabilidad y supervivencia de la ciencia básica (desatendida por el capital privado financia al no generar rendimientos a corto plazo).

– Definición de una carrera científica digna para los científicos.

– Programa de retorno del talento exiliado.

– Programa de atracción de talento. Criterios de evaluación para investigadores. Becas de movilidad en investigación.

– Acabar con la brecha laboral entre hombres y mujeres.

– Favorecer la conciliación de la vida laboral y personal.

– Auditoría a empresas que reciban grandes subveciones en I+D+I para asegurarnos que son debidamente empleadas.

– Aumento de la financiación a PYMES que inviertan en I+D+i.

– Asesoría pública a PYMES para fomentar dicha inversión. Incentivos fiscales para estimularlo.

– Asegurar la transparencia en Universidades y OPIs en criterios relacionados con la I+D+i.

– Facilitar la publicación en revistas de código abierto…

Podríamos seguir un buen rato, en definitiva, en las 150 medidas del acuerdo PP-Ciudadanos falta casi todo lo necesario para reformar el sistema español de I+Di+i y convertirlo en el sistema que los ciudadanos merecen.

Estas pobres medidas están fundamentalmente orientadas a aumentar la financiación privada en I+D+i, pretendiendo situarla al nivel de otros países, olvidándose de la principal damnificada de la crisis y los recortes: la I+D+i pública y sus trabajadores. Así, la I+D pública permanece igual de tocada, si no hundida -no como la de aquellos países a los que nos queremos parecer-, con estas reformas vacías de contenido además de insuficientes. Gobierne quién gobierne, nos tendréis enfrente para recordároslo siempre: sin Ciencia no hay Futuro.

Nada cambia en los programas electorales sobre I+D+i para el 26J

Como nos temíamos, los partidos políticos que se presentan a los comicios del 26J, no han hecho cambios en las partes de sus programas electorales dedicados a I+D+i.

Aunque suponíamos que no habría muchos cambios, dado que los seguidores de Ciencia Con Futuro demandan los análisis de los programas electorales antes de cada convocatoria electoral, para la del 26J nos hemos leído los programas que los partidos mayoritarios han presentado.

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Todos ellos presentan programas nuevos, pero que se diferencian de los de hace seis meses solamente en el formato y no en el contenido, al menos en lo que se refiere a I+D+i. La similitud es tal, que hemos podido comprobar que los programas han sido directamente copiados, palabra por palabra. Si hay alguna pequeña modificación es levísima. Por poner un ejemplo, la única modificación que hemos encontrado en el programa del PSOE es la siguiente.

Donde decía:

Crear, en el plazo máximo de seis meses, la Agencia Estatal de Investigación; y revisar y reformar en profundidad el sistema y en particular el CSIC y demás organismos públicos que lo integran, su organización y gestión, con criterios de excelencia y atendiendo para ello a las previsiones de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación y a la mejora de su calidad, eficacia, eficiencia.

Ahora dice:

Impulsar la modificación del modelo de Agencia Estatal de Investigación; y revisar y reformar en profundidad el sistema y en particular el CSIC y demás organismos públicos que lo integran, su organización y gestión, con criterios de excelencia y atendiendo para ello a las previsiones de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación y a la mejora de su calidad, eficacia, eficiencia.

El cambio es obvio, dado que la AEI fue creada justo antes de las elecciones del 20D. De hecho, esta misma semana se ha nombrado a su Consejo Rector.

Caso particular merece Unidos Podemos, que se presenta a estas elecciones formando una coalición. De los partidos que integran dicha coalición, en nuestro análisis del 20D, tuvimos ocasión de evaluar los programas de Podemos y de Unidad Popular. Como para el resto de partidos, los programas de estos dos son los mismos que presentaron para los pasados comicios. Sin embargo, una vez formada la coalición Unidos Podemos ha publicado un documento conjunto de 50 medidas, de las que tan solo una se refiere a I+D+i (punto 8), cuestión que ya criticamos en su día en redes sociales. De este documento, nos llama la atención la consideración de ‘Nuevo modelo productivo, política industrial e I+D+i’ dentro de una misma propuesta. A nuestro parecer, cada uno de esos puntos es tan amplio que como mínimo, merecerían una mención por separado, por lo que consideramos que, al menos en lo que respecta a la coalición, las propuesta de un 2% del PIB para I+D+i, sin mayor detalle, es demasiado vaga. Además, supondría un retroceso respecto a lo comprometido por Unidad Popular y Podemos para el 20D, que era alcanzar el 3% para 2020.

En definitiva, nos remitimos a nuestro análisis de los programas para el 20D, para cada uno de los partidos. A continuación os dejamos los programas para el 26J y la conclusión extraída del análisis para el 20D:

Ciudadanos (Programa)

El programa de Ciudadanos está muy trabajado y desarrolla un gran número de propuestas en materia de I+D+i, pero la mayor parte de ellas encaminadas a que el sistema público de I+D+i quede relegado a servir de soporte científico a las necesidades del sector privado.

Partido Popular (Programa)

El Partido Popular no presenta el programa digno en I+D+i que se merece la sociedad española y se conforma con dar pequeñas e insuficientes pinceladas al sistema que ya tenemos.

Partido Socialista Obrero Español (Programa)

Posiblemente, el más completo programa en materia de I+D+i de los analizados. Lamentablemente, genera mucha desconfianza y dudas sobre su aplicabilidad y cumplimiento, dada la experiencia en comunidades como Andalucía.

Unidos Podemos (Programa de Podemos. Programa de Izquierda Unida)

Podemos plantea unas propuestas en materia I+D+i cuyos objetivos supondrían alcanzar una renovación importante del sistema actual de I+D+i, pero algunas de las propuestas que se plantean se nos antojan generales sin concreciones explícitas.

Unidad Popular muestra interés y preocupación por el precario estado de la ciencia en España, siendo de los pocos programas que toca de una manera u otra todos los apartados generales de nuestro análisis. Sin embargo, le falta robustez en sus propuestas y medidas concretas.

Os pasamos también las entrevistas que Hipertextual ha realizado con portavoces y responsables de I+D+i e los distintos partidos, algunas de las cuales ya hemos difundido por redes sociales.

Toni Roldán (Ciudadanos): http://hipertextual.com/entrevistas/ciudadanos-toni-roldan-elecciones-26j

Emilio Criado (Izquierda Unida): http://hipertextual.com/entrevistas/iu-emilio-criado-elecciones-26j

Mª Jesús Moro (Partido Popular): http://hipertextual.com/entrevistas/pp-ma-jesus-moro-elecciones-26-junio

María González (Partido Socialista Obrero Español): http://hipertextual.com/entrevistas/psoe-maria-gonzalez-elecciones-26j

David Foronda (Podemos): http://hipertextual.com/entrevistas/podemos-david-foronda-elecciones-26j

 

 

Comunicado de ‘Ciencia con Futuro’ y ‘Ciencia para el Pueblo’ por el 1 de mayo

A pesar de tímidas mejoras recientes, como la conversión de las becas públicas en contratos, los trabajadores de la ciencia en nuestro país se siguen viendo abocados a desarrollar su labor en un entorno precarizado.

Las discusiones sobre las condiciones laborales en el sector científico suelen justificarse aludiendo a que el trabajo en este sector es una carrera vocacional y no ligada a expectativas salariales o condiciones de vida dignas.

Así se justifican abusos impensables en otros sectores, como por ejemplo, trabajar sin contrato al finalizar una beca, realizar horas extra sin remunerar, trabajar en días festivos y, en definitiva, se asume la precariedad como algo inherente a toda carrera investigadora.

Parte de estos abusos se han visto agravados por los recortes en investigación de los últimos años; recortes que se han traducido en:

· 11.000 investigadores/as menos desde 2010.

· 40% de recortes en I+d+i desde 2009.

· Desaparición de un Ministerio de Ciencia e Innovación.

· Inexistencia de una carrera investigadora digna para científico/as titulares, docentes, becarios y para personal técnico.

· Existencia del llamado ‘techo de cristal’ para las mujeres al querer progresar en la carrera  investigadora.

· Menos contratos para el personal laboral y demonización de aquello/as que tratan de conseguir un contrato indefinido.

La situación laboral en el CSIC es especialmente preocupante. El organismo, que estuvo a un paso de colapsar en 2013, ha llegado incluso a amenazar con represalias a los investigadores y centros de investigación que hayan contribuido, aunque sea de forma indirecta, a la estabilización laboral de sus trabajadores.

Otra consecuencia importante de los recortes en I+D, es la precarización de la carrera investigadora, la falta de interés por parte de nuestros representantes políticos en la investigación científica y  la constante pérdida de capital humano. Para un trabajador en ciencia, pasar parte de su carrera en el extranjero, bien para trabajar o formarse, es algo habitual y en cierta medida deseable. Sin embargo, en muchas ocasiones los investigadores se ven obligados a emigrar por falta de oportunidades.

Tampoco hay que olvidar que los avances en ciencia en este país serían imposibles sin el trabajo del personal técnico, cuyas carreras profesionales también se ven mermadas por la falta de estabilidad y continuidad en las convocatorias de proyectos de investigación. Y por supuesto, sin el trabajo de las becarias/os de investigación, a los que a menudo ni siquiera se les considera como trabajadores.

Por todo ello, consideramos que hace falta poner en pie mecanismos para erradicar estas injusticias y para proveer a la ciencia española de los fondos necesarios para desarrollar una carrera investigadora estable, bien definida y no sujeta a ciclos electorales. Que permita así a las investigadoras/es realizar su labor con dignidad y en igualdad de oportunidades.

Hoy 1 de mayo también es una jornada de lucha para las personas que trabajamos en el sector científico y académico: queremos recuperar nuestros derechos laborales y nuestra dignidad.

Por una ciencia con futuro. Por una ciencia para el pueblo.

 

CXP

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La ciencia también se construye en femenino

Si tienes una hija de menos de 10 años a la que le gusta experimentar, descubrir cosas por su propio pie, explorar, aprender sobre animales, le gustan los ordenadores, programar o diseñar robots, es probable que pienses “ya cambiará”. Si con 15 años sigue con esas inquietudes pensarás: “puede dedicarse a dar clase”. Si con 18 escoge una carrera de ciencia o tecnología, pensarás que su carrera va a ser muy dura, en el mejor de los casos intentarás prepararla para cuando tenga que cambiar, porque no tendrá suficiente perseverancia para dedicarse a la ciencia de alto nivel. En el peor de los casos pensarás que “ya se casará y se le olvidaran las pamplinas científicas”. Parece exagerado, pero según un estudio en el Reino Unido sólo un 7 por ciento de madres y padres aseguran que animarían a sus hijas a seguir carreras relacionadas con tecnologías o ciencia.

En España la situación no es muy diferente. No existen muchos datos contrastados, pero una encuesta encargada por la fundación L’Oréal indica que para el 63% de los españoles las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel. Las razones son tan dispares (y algunas tan absurdas) como que nos falta interés por la ciencia, pero también por supuesta falta de perseverancia, de espíritu racional, sentido práctico y espíritu analítico.

Los datos al respecto son muy significativos, especialmente en el hecho de que a medida que se avanza hacia puestos más altos en los escalafones académicos o profesionales, la proporción de mujeres va siendo cada vez menor. En Estados Unidos, por ejemplo, las mujeres obtienen la mitad de los doctorados en ciencia e ingeniería pero sólo un 21% de éstas obtiene una plaza de profesora en ciencia y sólo un 5% en ingeniería (1). En Europa las mujeres obtienen un 36% de los doctorados, un 33% de éstas obtienen una plaza de profesora pero abismalmente sólo un 11% llega al final de la carrera académica (1). En España, aunque los datos que actualmente muestra el ministerio son del curso 2011-2012, se puede comprobar como el número de estudiantes y graduadas mujeres en las licenciaturas es ligeramente superior al de hombres. Para los estudiantes y graduados de doctorado ya son muy similares, y a medida que se aumenta en la carrera investigadora la diferencia entre hombres y mujeres se hace mucho mayor. De hecho el año pasado había una única rectora entre las 50 universidades públicas españolas.

Figura 1. Proporción de mujeres y hombres en la carrera investigadora en las universidades públicas (2011-2012).

Figura 1. Proporción de mujeres y hombres en la carrera investigadora en las universidades públicas (2011-2012).

En el CSIC, principal organismo público de investigación en España, los datos son muy similares, tal y como puede observarse en el siguiente gráfico, de 2014.

Figura 2. Proporción de mujeres y hombres que forman parte del personal investigador en el CSIC 2014.

Figura 2. Proporción de mujeres y hombres que forman parte del personal investigador en el CSIC 2014.

La complejidad de este fenómeno, que no es aislado de España, tiene diferentes componentes y razones que iremos analizando en posteriores artículos. Además incluiremos algunas medidas y políticas que se han llevado a cabo en diferentes países, así como propuestas en este campo. Se dan los problemas habituales que existen en otros campos laborales, pero además hay ciertas percepciones y prejuicios sociales e ideas educativas que tienden a dificultar el acceso de las mujeres a los campos de estudio de las carreras científicas, técnicas, ingenierías y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) desde etapas educativas muy tempranas.

Tanto es así que la ONU ha celebrado, por primera vez este año, el día mundial Women in STEM (Mujeres en Ciencia Tecnología Ingeniería y Matemáticas) el 11 de febrero, con el fin de llamar la atención sobre este fenómeno extendido mundialmente.

El presidente de EEUU, Barack Obama, en el año 2013, ya puso el foco de atención en este fenómeno, debido a la importancia de la pérdida de talento que supone, en un momento en el que la Ciencia puede ser decisiva para resolver muchos de los problemas globales actuales:

One of the things that I really strongly believe in is that we need to have more girls interested in math, science, and engineering. We’ve got half the population that is way underrepresented in those fields and that means that we’ve got a whole bunch of talent…not being encouraged the way they need to.

En España, se ha llevado a cabo la elaboración de un manifiesto llamado “Manifiesto Cambiemos las Cifras”, que si queréis podéis firmar, con el objetivo de concienciar a la sociedad e intentar llamar la atención sobre este hecho sin embargo, esta iniciativa es privada y actualmente no tiene apoyo institucional, más allá de algunos ámbitos científicos.

La discriminación sexual es un fenómeno cotidiano que impide el progreso de millones de personas en todo el mundo. El machismo y la intolerancia pueden adoptar diversas formas: desde la negación de los principios básicos de igualdad de las personas hasta la instigación del odio misógino que puede llevar al homicidio, todo lo cual puede destruir vidas y fraccionar comunidades. La lucha contra el machismo en todas sus facciones es una cuestión prioritaria para la comunidad internacional y desde Ciencia Con Futuro, también en el campo de la ciencia y de la I+ D + i, queremos darle la importancia que se merece.

¿Vas a dejar que tus prejuicios desperdicien el 50 % del talento científico de este país?

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(1) Datos de la US National Science Foundation citados en Mind the gender Gap por Helen Shen, Nature 495, 22 (2013).

Por un Pacto de Estado en Ciencia

Después de haber analizado los programas electorales, una de las conclusiones que obtuvimos fue que, respecto a comicios anteriores, se había incrementado el interés de los partidos políticos por hacer propuestas en materia científica. Es hora de que lo demuestren.

Tras las Elecciones Generales, quedó claro que no hubo un ganador y la gobernabilidad quedó sometida a los pactos. Sin embargo, dos meses después aún seguimos sin gobierno. Por tanto, y dado que en estas semanas se están produciendo encuentros entre los partidos que consiguieron representación parlamentaria, creemos que es un momento fundamental para no olvidarse de la ciencia. Por eso, hemos iniciado una campaña en Change.org para pedir a los partidos políticos un Pacto de Estado por la Ciencia, o de lo contrario #NosQuedamosAtrás.

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La situación de la ciencia en España es catastrófica, seguro que lo sabes de sobra. Décadas de mala gestión por parte de los que nos gobiernan han convertido España en un país muy poco atractivo para investigar e innovar. Concretamente, desde 2008, políticas ignorantes han causado daños muy graves a nuestro sistema científico, que llevará medio siglo reparar. Y eso sólo si se adoptan ya las políticas adecuadas.

Medidas presupuestarias diseñadas por un ilusionista han tenido como consecuencia que una gran parte de los fondos disponibles par la ciencia nunca se gasten, nos han dejado famélicos. Y políticas de recursos humanos hechas desde el desconocimiento de la realidad mundial, o directamente pasto de cacicazgos endogámicos, nos han empujado a un nuevo éxodo de los más capaces, ¡Otra catástrofe más!.

Desgraciadamente ciertas catástrofes sólo se ven en perspectiva, y pasarán años hasta que entendamos todo lo que hemos perdido junto con todos esos científicos, que liderarán el futuro, pero lo harán trabajando en EEUU, Escandinavia o incluso Asia Oriental. Ante un futuro post-industrial, marcado por la necesidad de adaptarse al imparable cambio climático y a una economía de escala planetaria, la única salida para la economía y la sociedad españolas es apostar por el conocimiento, la información, los resultados sólidos… apostar por la ciencia. Y en España se está haciendo todo lo contrario.

El futuro se nos echa encima: nuevas necesidades energéticas, nuevos desafíos médicos, proteger el medio ambiente, recuperar la historia para aprender (y vender) un turismo distinto, infraestructuras para una España más seca y un mar en alza, nuevos productos y servicios para la sociedad y el mercado global. Si no actuamos con rapidez, España perderá una oportunidad histórica y por eso hemos iniciado esta petición para reclamar un Pacto por la Ciencia.

¿Y qué debería contener este Pacto por la Ciencia? Pues nada realmente ambicioso, simplemente tres puntos que son de sentido común

•       Presupuestos suficientes, que recuperen ya la media europea y cumplan con el compromiso del 3% del PIB para 2020.

•       Un marco estable, para que el sistema cuente con perspectivas plurianuales (más allá de la legislatura) determinadas por una estrategia al servicio de la sociedad y una Agencia Estatal de Investigación independiente

•       Meritocracia: una carrera profesional basada en los méritos (tenure track) que erradique el amiguismo y la endogamia y atraiga/fomente el talento

La sociedad española no puede esperar. En la comunidad científica e investigadora estamos listos (y con muchas ganas) para darlo todo y contribuir con conocimiento, soluciones y propuestas al futuro de nuestro país. Pero necesitamos que el Estado crea en nosotros, nos deje crecer, nos exija y nos evalúe.

Firma esta petición y consigamos que uno de los primeros pactos de la nueva legislatura sea el Pacto por la Ciencia

#CienciaConFuturo