Historia del fracaso: científicos expulsados del sistema

Estimado lector, mentiría si te dijera que pretendo que estés de acuerdo conmigo. Mentiría si te dijera que me importa. Hace tiempo que dejé de intentar complacer a todo el mundo, con los evidentes problemas que eso plantea. Solo pretendo hacer justicia, al menos desde mi subjetivo punto de vista, y dar voz a tantos y tantos que quedan al margen del almibarado y dañino discurso vocación-esfuerzo-éxito que es esgrimido de forma tan recurrente para justificar casi cualquier cosa. En Ciencia lo conocemos muy bien.

Mi objetivo es intentar resistir y contraponer al manido “si quieres, puedes” que hace recaer únicamente sobre nuestros hombros nuestro futuro personal sin tener en cuenta el contexto en el que nos movemos, casos de fracaso, de perdedores. De aquellos que quisieron, que lo intentaron estando sobradamente preparados, que se dejaron la piel en pos del éxito profesional (¿qué éxito me pregunto yo ahora?) y que no lo consiguieron.

Sí, ya sé estimado lector que me puedes dar muchos contraejemplos. Quizás incluso tú que me lees llegaste al “éxito” y quieres contar tu historia personal. Ahórratela. No me interesa. Tú ya tienes tu espacio en periódicos, artículos, charlas y demás.

Quizás la palabra “fracaso” o “perdedor” te suenen demasiado duras. Quizás incluso te ofendan si eres tú quien ha pasado por esta situación. Pero a mí no se me ocurre otro adjetivo mejor para describir a aquellos que, pertenecientes a la generación más preparada de la historia de nuestro país –no puedo evitar esbozar una sonrisa escribiendo esto-, con tesis doctorales, y estancias en el extranjero en centros de prestigio, se ven abocados al abandono del sistema científico español. O lo que viene a ser lo mismo: tiramos por el retrete años de inversión y recursos ya que como país el tejido industrial capaz de absorber a personas tan formadas es insultantemente escaso cuando no inexistente.

Los motivos son variados y seguro que para todos ellos tú, lector de éxito, tendrás una justificación adecuada basada en la responsabilidad personal del fracasado. En unos casos la frustración que genera un sistema que fomenta la inestabilidad laboral con sueldos de miseria. Doctores que con cuarenta y tantos años cobran poco más de mil euros, y que aspiran a promocionar –y que nunca lo conseguirán- en un sistema tan podrido y caciquil como el de la universidad española. Si quieres formar una familia, ¿quién paga las facturas?, ¿tu pareja mientras tú te dedicas a tu “vocación”?

Por si esto no fuera poco, ¡ay de ti si osas alzar la voz y reclamar condiciones justas! Te puedes dar por sentenciado y marcado de por vida. Tu carrera científica ha acabado. En el mejor de los casos te echarán directamente a las primeras de cambio. En el peor te harán la vida imposible, hasta que te hundas por completo y abandones tú mismo.

Es cierto, argumentarás que siempre está la opción de irse al extranjero. De hecho yo soy un firme defensor de ello. Pero no todo el mundo por razones personales puede irse. Quizás sencillamente no le apetezca. Ya estamos de nuevo planteando soluciones de índole personal a un problema global, haciendo recaer la responsabilidad de la situación en el afectado. No aprendemos.

Una vez que estás fuera del “sistema”, lo más importante es reconstruirte personalmente. Intentar sacar rédito de alguna manera a tantos sacrificios y sinsabores que inundaron tu carrera científica y asumir rápidamente que perdiste. Apostaste por algo y fracasaste. Asumir que los que se quedaron no son necesariamente mejores que tú. Sencillamente tuvieron más suerte y/o estuvieron en el lugar adecuado en el momento preciso. O quizás se callaron mientras sus derechos se pisoteaban una y otra vez. ¿Quién sabe? ¿Acaso importa ya?

A. Peralta (@ribap)

En Ciencia con Futuro nos importan la ciencia y sus gentes, incluyendo aquellos que han sido expulsados del sistema. Hemos recogido algunas historias de ese fracaso, que no es individual de los protagonistas sino una pérdida del conjunto de la sociedad. Son historias amargas de conflicto entre ilusión y dignidad. Esperamos que os estremezca y os inciten a la reflexión.

¿Por qué dejaste/te echaron de la Ciencia?

@Chuso_Jar:

Fui yo quien dejó el contrato pero el sistema el que me echó a patadas. Así que lo dejé porque:

a) El sistema de I+D español no funciona y pensé que sería un constante dolor trabajar en él. Ya había tenido suficientes sinsabores.

b) Con 38 años, 10 de postdoc y familia con 2 hijos, no puedo seguir esperando a conseguir una plaza y a tener un salario digno.

c) No había ningún futuro y más zancadillas y dificultades que ayudas.

@Moigaren:

Me presenté a una plaza de Profesor Ayudante Doctor en la universidad en la que trabajaba, una universidad en la que no había estudiado ni había investigado antes de tener el contrato que tenía en ese momento. La plaza, como la mayoría de las que se convocan en la universidad, tenía un candidato de la casa y todos consideraban que era SU plaza. Yo reclamé la baremación y llegué a llevar el caso al juzgado de lo contencioso-administrativo. Mi supervisor me dijo que, si no quitaba la demanda no firmaría ningún otro papel, lo que incluía la renovación de mi contrato. Así que me echaron de la ciencia.

¿Cómo te sentiste? ¿Cómo te sientes ahora?

@Chuso_Jar:

La carrera científica es un ejemplo de subasta a pérdidas de Teoría de Juegos. Le dedicas años y años con la esperanza de conseguir vivir haciendo lo que te gusta. En mi caso, en total, más de 15 años invertidos. Al final tuve que perderlos y no conseguí nada.

Me sentí defraudado por el sistema y por la sociedad. Me sentí estúpido por haber apostado tanto para después darme cuenta de que nada estaba en mis manos, sino en las de un sistema caprichoso y miope. Me sentí traicionado por la comunidad científica que, primero no avisa y segundo ve impasible como te despeñas. Ahora siento amargura, resentimiento con la sociedad y, sobre todo, fuera de lugar. Con mi formación no encajo en ningún sitio disponible ni laboral ni socialmente hablando. Es desolador pensar que la sociedad por la que trabajabas para conseguir un mundo mejor, te ignora y que no tienes lugar en ella.

@Moigaren:

Completamente desprotegido. Todo el mundo consideraba que estaba mal intentar ganar “la plaza de otro”, aunque yo tuviera más méritos. Que me esperara, que ya llegaría mi turno. Mi supervisor, el jefe de mi grupo de investigación, el vicerrector,… todo el mundo estaba en mi contra. Quitaron mi nombre de la puerta de mi despacho, iban pidiendo a mis compañeros que dijeran cualquier cosa negativa sobre mí para ponerla en el informe de renovación, mintieron en dicho informe, me echaron del grupo de investigación sin cumplir con la normativa (tuvieron que readmitirme tras presentar una reclamación),… Ir al trabajo me suponía un estrés. Mi propio jefe me recomendaba que no pasara por el despacho ni el laboratorio, que me fuera a otra parte del edificio a trabajar.

Ahora me siento bien. Trabajo como profesor de Formación Profesional, con unos compañeros magníficos, tanto en el departamento como en el instituto. Las condiciones laborales y el sueldo son también mejores que en la universidad. Además, acabo de saber que he ganado el juicio contra la universidad, que la jueza reconoce que me han aplicado mal el baremo y que la plaza me corresponde a mi. No tengo por lo tanto sensación de fracaso.

¿Cómo ves el futuro?

@Chuso_Jar:

Llevo 4 años fuera del sistema, he hecho varios intentos tímidos para volver pero están TODAS LAS PUERTAS CERRADAS. Soy muy, muy pesimista. No veo ningún futuro. Llevo 4 años perdido en una habitación a oscuras y no sé hacia dónde ir. No hay ninguna luz.

@Moigaren:

Espero poder ocupar la plaza de PAD que tenía que haber ganado hace más de un año y poder desarrollar sin problema mi carrera docente e investigadora en la universidad. Mientras espero a que eso suceda (aún no se si presentarán un recurso a la sentencia), seguiré como docente de Secundaria/Formación profesional.

El éxito de una sociedad no lo marcan los casos triunfales sino precisamente cómo se lidia con el general de la población. El fracaso en la Ciencia española no es la suma de aquellos que no llegaron porque no fueron lo suficientemente atrevidos o ingeniosos. El fracaso de la Ciencia española es el resultado de un sistema que fomenta la mediocridad general en la zona de sombra que se produce tras el relumbrón de unos cuantos ejemplos brillantes. Está en nuestra capacidad luchar contra esa mediocridad, transformar en un motor de progreso un sistema que actualmente produce muchos más fracasos que éxitos.

No te quedes callado/a.

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  1. MissBultos (@DameManteca)

    Aquí otra científica expulsada de la ciencia por no callarse. O tal vez me equivoque, y fue por idiota. Tras carrera, prácticas de seis meses en un centro de prestigio, Máster, más prácticas intensivas, otro Máster, C1 de inglés… no había forma de conseguir un doctorado con beca. Consideraba que estar cuatro años de tu vida trabajando 10-12 horas al día (no nos engañemos, casi nadie hace 8 en un PhD) para publicar con el nombre de gente que no pisa el laboratorio, y además sin cobrar absolutamente nada, era un abuso. Y todos sabemos que una vez te desenganchas has perdido. Aunque solo sean seis meses o un año, ya hay alguien en tu lugar, dispuesto a coger ese doctorado sin beca ni remuneración alguna como si fuese el último paracaídas del avión. Da igual el tema, da igual el sitio, dan igual las condiciones. Pasar por el aro de las publicaciones cuanto antes para, con mucha suerte, llegar a tener un puesto fijo (a eso de los 50) con un sueldo decente (no mucho más que cualquier funcionario medio). Chollazo. No nos equivocamos de carrera, estamos faltos de revolución.

  2. IndhaLezzio (@IndhaLezzio)

    Aquí otra víctima, que aún le quedan 4 años de créditos por pagar.
    Créditos pedidos para mantener la plaza de profesor asociado como fuera.
    Una plaza de 18 créditos con florituras como hacer unas prácticas de 15-18h en una facultad y luego clase de 18.30 a 20 en otra facultad a 40 minutos en transporte público de la primera facultad. O con horarios partidos m/t que me impedían tener trabajo fuera (ayyyyy los falsos asociados que bien le van a los departamentos y a los catedráticos para hacer los horarios que les permitan estar con sus parejas), de ahí la necesidad de vivir a crédito para no perder la puta plaza.
    Una plaza donde me tocó convivir con profesores que en asignaturas técnicas mantenían el mismo programa, temario y prácticas durante más de 15 años. Que mis clases se llenaran ipso facto fue una de mis perdiciones.
    La otra perdición fue no declararme independendista, fue la perdición final. Fuimos dos las víctimas. Con las clases llenas y con las encuestas del alumnado que superaban con creces las medias del departamento.
    Y nada, en el paro, cobrando 700 euros, con el banco llamándome cada día 5 veces, y con suerte entro a trabajar de cajero en un súper por menos de mil euros, 12 pagas. Insisto que tengo aún que pagar bastante deuda por haber mantenido la plaza como fuera.
    Estoy muy de acuerdo con el artículo, pero hacer cumplir la última frase (“¿Acaso importa ya?) me costará años, muchos años. Y me revienta que ningún partido político se preocupe por todo lo expuesto en el artículo. Es patético. Pero bueno, a encontrar un trabajo de lo que sea rápido para poder pagar la fiesta de unos cuantos vividores.
    Un fuerte abrazo a todos los que hayáis vivido situaciones como las plasmadas en el artículo, a los que la estáis viviendo y especialmente a los que quedan. Que pena.

  3. María

    Es una carrera en la que te la juegas. En la vida en general te la juegas, pero en ciencia el premio es muy pequeño (un puesto, simplemente) y llega muy tarde (40-45 años, con suerte). El problema de la ciencia en España y parte del mundo es que con tal de que nos dejen investigar, aceptamos casi lo que sea. Y llega un momento en el que tienes que evaluar y aceptar que, sin padrino, puedes no conseguir plaza nunca, y es mejor quitarse de enmedio y salir del sistema antes de que te encasillen, porque los científicos no son demasiado bienvenidos en el mundo laboral fuera de la academia. Un doctorado es algo muy serio y que dura muchos años como para que luego el sistema no absorba a los doctores, es una falta de previsión tremenda.

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